Niño practicando ejercicios de respiración con los ojos cerrados en un ambiente tranquilo.

Rutinas de mindfulness para niños

En un mundo lleno de estímulos, pantallas, tareas y actividades, los niños también experimentan estrés, frustración y sobrecarga emocional. El mindfulness puede convertirse en una herramienta sencilla y poderosa para ayudarles a desarrollar calma, atención y autorregulación.

El mindfulness, o atención plena, consiste en prestar atención al momento presente sin juzgar. Implica notar lo que ocurre en el cuerpo, las emociones y los pensamientos con mayor conciencia y tranquilidad.

A continuación, compartimos algunas prácticas simples que pueden realizarse en casa.

  1. Respiración del chocolate caliente

Ideal cuando están alterados o enojados. Pídele al niño que imagine que sostiene un tazón de chocolate caliente recién servido.

Primero, invítalo a oler el chocolate: Que inhale profundamente por la nariz, como si disfrutara su aroma.

Luego, pídele que sople lentamente por la boca, como si quisiera enfriarlo para no quemarse.

Repetir varias veces:

  • Inhalar por la nariz (oler el chocolate).
  • Exhalar lentamente por la boca (enfriarlo).

Al finalizar, pueden conversar sobre cómo se siente su cuerpo.

  1. Respiración del globo

Útil cuando están ansiosos o muy activados. Pídele que forme un círculo con los brazos frente a su cuerpo, como si sostuviera un globo invisible.

Primero, inhalar lentamente por la nariz, expandiendo el abdomen y abriendo los brazos. Después, exhalar por la boca, cerrando los brazos poco a poco. Repetir con ritmo lento y controlado.

Si está acostado, puede colocar un juguete sobre el abdomen para observar cómo sube y baja con la respiración.

  1. La actividad de la pasa

Este ejercicio enseña a detenerse y usar los sentidos. Entrega una pasa (o una gomita o trozo pequeño de fruta) y guía el proceso:

  1. Observar: notar color y forma.
  2. Tocar: describir la textura.
  3. Oler: identificar el aroma.
  4. Sentir en la boca sin masticar.
  5. Masticar lentamente.
  6. Notar cómo se siente después de tragar.

El objetivo no es comer rápido, sino explorar con curiosidad y calma.

  1. Respiración de la abeja

Pídele que se siente con la espalda recta.

  • Inhalar profundamente por la nariz.
  • Exhalar haciendo un zumbido suave y prolongado: “mmmmmm”.

Invítalo a notar la vibración en los labios y el pecho.

Puede cerrar los ojos o cubrir suavemente los oídos para percibir mejor el sonido.

Estas prácticas no reemplazan acompañamiento terapéutico cuando es necesario, pero sí pueden convertirse en herramientas cotidianas para fortalecer la autorregulación emocional.

 

Autora: María José Velásquez

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