
En los últimos años se ha hablado mucho sobre la importancia de dejar de utilizar castigos como principal estrategia para enseñar a los niños, especialmente cuando presentan dificultades conductuales. Sin embargo, una de las preguntas más frecuentes que surge tanto en familias como en profesionales es: si no castigamos, entonces, ¿cómo enseñamos?
Esta pregunta es especialmente común cuando se acompaña a niños con trastorno del espectro autista, aunque también aparece en el acompañamiento de muchos otros niños que necesitan mayor estructura, anticipación y claridad. En este contexto, las historias sociales se convierten en una herramienta fundamental dentro del trabajo terapéutico.
Aunque las historias sociales suelen asociarse directamente al autismo, es importante aclarar desde el inicio que no son una herramienta exclusiva para niños con diagnóstico. Si bien son muy utilizadas dentro de este ámbito, también resultan sumamente útiles para muchos niños neurotípicos que presentan dificultades para adaptarse a cambios, comprender expectativas sociales o anticipar situaciones nuevas. Las historias sociales benefician especialmente a niños que necesitan apoyo visual, estructura clara y explicaciones explícitas sobre lo que va a suceder y sobre lo que se espera de ellos en distintos contextos. |
Uno de los puntos de partida más importantes para entender la utilidad de las historias sociales es reconocer que muchas de las instrucciones, normas o expectativas que para los adultos resultan evidentes, no lo son para los niños. Como adultos, solemos asumir que ciertas conductas se aprenden de manera intuitiva, rápida y sin necesidad de explicación detallada.
Cuando trabajamos con niños autistas, una de las claves del acompañamiento es aprender a desmenuzar las instrucciones. Esto implica preguntarnos cómo explicar una situación paso a paso, cómo practicarla junto al niño y cómo acompañarlo hasta que logre realizarla de manera independiente. No se trata de exigir menos, sino de enseñar mejor.
Otra idea fundamental es que ningún niño puede cumplir una expectativa que nunca le fue explicada de forma clara. Muchas veces esperamos que los niños sepan cómo comportarse en distintos contextos sociales sin haberles enseñado previamente qué se espera de ellos.
Cuando un niño no sabe qué va a pasar, cómo debe actuar o cuáles son los límites, su cuerpo y su cerebro pueden reaccionar con ansiedad, confusión o conductas desreguladas. Esto no ocurre por falta de voluntad, sino por falta de información clara y accesible.
Las historias sociales cumplen precisamente la función de hacer explícitas esas expectativas y reducir la incertidumbre que tantas veces genera malestar conductual.
Las historias sociales son una herramienta que permite explicar situaciones de forma clara y estructurada. Ayudan a detallar qué va a suceder, qué se espera del niño y cómo puede actuar en una situación específica. Además, preparan al cuerpo y al cerebro para lo que va a ocurrir, reduciendo la ansiedad y facilitando la adaptación.
Se utilizan tanto para enseñar nuevas habilidades como para anticipar cambios o situaciones novedosas. También resultan muy útiles para trabajar normas sociales, límites, rutinas y transiciones.
Las historias sociales pueden elaborarse de distintas maneras. Algunas personas prefieren utilizar fotografías reales, mientras que otras optan por pictogramas. También es totalmente válido combinar ambos recursos, dependiendo de la situación y del niño.
Cuando se trata de personas específicas, lugares concretos u objetos reales, se recomienda el uso de fotografías, ya que facilitan una conexión más directa con la realidad del niño. En cambio, los pictogramas pueden resultar muy útiles para representar acciones, conceptos generales o secuencias.
Si se utilizan pictogramas, una de las herramientas más recomendadas es ARASAAC, una plataforma que ofrece pictogramas gratuitos sobre una gran variedad de temas y situaciones. Estos recursos permiten crear historias sociales accesibles y visualmente claras.
En la práctica clínica, herramientas como Canva facilitan la creación tanto de historias sociales como de agendas visuales, permitiendo adaptarlas fácilmente a cada niño.
Las historias sociales se leen como si fueran cuentos cortos. Generalmente están escritas en primera persona y se trabajan de forma repetida. No se trata de leerlas una sola vez, sino de revisarlas varias veces antes de que ocurra la situación que se quiere anticipar.
Durante la lectura, es recomendable hacer pausas para aclarar dudas, responder preguntas, señalar imágenes, colorear pictogramas o identificar al niño dentro de la historia. También pueden utilizarse como base para practicar la situación a través del juego simbólico.
El objetivo no es que el niño memorice la historia, sino que comprenda la información y pueda utilizarla como referencia cuando se enfrente a la situación real.
Un error común al crear historias sociales es hacerlas demasiado largas o detalladas. En niños pequeños, las historias extensas suelen perder efectividad, ya que el niño puede desconectarse antes de terminar de escucharlas.
En la mayoría de los casos, las historias cortas, claras y bien enfocadas resultan mucho más efectivas. Con niños mayores o adolescentes, es posible trabajar historias más largas y complejas, siempre adaptadas a su nivel de comprensión.
Las historias sociales pueden emplearse para enseñar nuevas habilidades, preparar al niño para cambios importantes o anticipar situaciones nuevas. Son especialmente útiles para contextos como visitas médicas, viajes, cambios de rutina, transiciones escolares o cualquier situación que pueda generar incertidumbre.
Las historias sociales son una herramienta poderosa cuando se utilizan de forma adecuada, respetando el nivel de desarrollo del niño y adaptándolas a su realidad. No buscan controlar conductas, sino ofrecer información clara, estructurada y accesible que permita al niño comprender mejor su entorno y desenvolverse con mayor seguridad. Si quieres ver ejemplos reales de historias sociales utilizadas en terapia, aprender cómo crearlas paso a paso y entender cómo adaptarlas según la edad y las necesidades del niño, te invito a ver el video completo en nuestro canal de YouTube, donde desarrollo esta herramienta de forma práctica y aplicada a la clínica. |